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Lilian Hernández
Advierte que es un oficio que en ocasiones pone a su practicante en “la mira que paga mal”; dan galardón a Excélsior“
Ser periodista es convertirse en una extensión de los ojos que no están allí para ver, los oídos que no están allí para escuchar y, en algunas honrosas ocasiones, en la voz de los que no pueden hablar tan alto como quisieran para ser escuchados.”
Así fue como Paco Ignacio Taibo I, quien anoche fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo 2007 por su trayectoria, destacó el oficio de los comunicadores.
Aunque no pudo emitir su discurso de voz propia, el creador del Gato culto habló a través de su hijo, Benito Taibo, quien al empezar a leer el mensaje de su padre aclaró —en tono de broma— que cualquier modificación al texto, por mínima que fuera, le provocaría quedar desheredado.
“Si cambia una frase, un párrafo, una palabra, su madre tiene instrucciones precisas para sacarlo de mi testamento”, leyó Benito, ocasionando con ello las risas de los presentes en el Palacio de Bellas Artes.
Anoche, en la séptima edición ciudadana del Premio Nacional de Periodismo, el autor de Pálidas Banderas y Flor de la tontería fue reconocido “por la hondura y compromiso de décadas con el periodismo cultural mexicano, ajeno a todo poder, influencia y amiguismo, anteponiendo la esencia de los valores a la epidermis de las cosas”.
En su discurso, Taibo I aseveró que los periodistas tienen a diario “la condena de repetir la vergüenza y la desazón, pero lo más grave es que si una vez se callan, se quitarán la voz para siempre, porque su única carta de presentación es la propia palabra”.
También destacó los riesgos que implica esa labor. Si bien es un oficio que deja satisfacciones —aseveró—, también es terrible, “porque ser la voz de otros te pone en la mira que paga mal y, en ocasiones, se cobra con la propia vida”, enfatizó Benito Taibo durante la lectura del discurso de su padre. Durante la entrega del Premio Nacional de Periodismo se guardó silencio, pero también se rompió.
Las voces de las indígenas triquis Felícitas Martínez Sánchez y Teresa Bautista Merino, asesinadas el 7 de abril, hicieron eco en el recinto. Ambas, locutoras de la radio comunitaria La voz que rompe el silencio, fueron reconocidas en la categoría de Orientación a la Sociedad, premio recibido por sus familiares. “Una voz que rompe el silencio no se puede callar con nada ni con dinero ni con amenazas ni con balas”.
Teresa Bautista y Felícitas Martínez rompieron el silencio desde una pequeña cabina para comunicar a su pueblo sobre sus derechos y sobre las violaciones a los derechos humanos de las mujeres”, fueron las palabras con las que Yanira Vázquez, prima de Felícitas, recordó a las comunicadoras oaxaqueñas.
“Si con su muerte —apuntó Yanira— los asesinos quisieron callarlas, les falló el tiro, porque ahora su voz se ha convertido en las voces de más periodistas que sonaran más fuerte y más claro para clamar justicia (...) Hoy exigimos justicia al gobierno de Oaxaca para que castigue a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes y no se obstaculicen las investigaciones, porque sólo provocará que se reclame más justicia.”
Al respecto, Pascal Beltrán del Río, director editorial de Excélsior y premiado en la categoría de Entrevista, recordó a las indígenas triquis como dos mujeres “muy valientes” y lamentó que no pudieron estar en la ceremonia, “porque una mano asesina se los impidió”.
A la ceremonia asistió el presidente del Consejo de Administración del Grupo Empresarial Ángeles, Olegario Vázquez Raña, acompañado de su esposa, María de los Ángeles Aldir. El señor Vázquez Raña recibió, del Consejo Ciudadano, el reconocimiento obtenido por este diario.
Durante la ceremonia, el presidente del Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo, José Morales Orozco, condenó los ataques contra periodistas y exigió al gobierno federal mayor seguridad
Advierte que es un oficio que en ocasiones pone a su practicante en “la mira que paga mal”; dan galardón a Excélsior“Ser periodista es convertirse en una extensión de los ojos que no están allí para ver, los oídos que no están allí para escuchar y, en algunas honrosas ocasiones, en la voz de los que no pueden hablar tan alto como quisieran para ser escuchados.”
Así fue como Paco Ignacio Taibo I, quien anoche fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo 2007 por su trayectoria, destacó el oficio de los comunicadores. Aunque no pudo emitir su discurso de voz propia, el creador del Gato culto habló a través de su hijo, Benito Taibo, quien al empezar a leer el mensaje de su padre aclaró —en tono de broma— que cualquier modificación al texto, por mínima que fuera, le provocaría quedar desheredado. “Si cambia una frase, un párrafo, una palabra, su madre tiene instrucciones precisas para sacarlo de mi testamento”, leyó Benito, ocasionando con ello las risas de los presentes en el Palacio de Bellas Artes.
Anoche, en la séptima edición ciudadana del Premio Nacional de Periodismo, el autor de Pálidas Banderas y Flor de la tontería fue reconocido “por la hondura y compromiso de décadas con el periodismo cultural mexicano, ajeno a todo poder, influencia y amiguismo, anteponiendo la esencia de los valores a la epidermis de las cosas”.
En su discurso, Taibo I aseveró que los periodistas tienen a diario “la condena de repetir la vergüenza y la desazón, pero lo más grave es que si una vez se callan, se quitarán la voz para siempre, porque su única carta de presentación es la propia palabra”.
También destacó los riesgos que implica esa labor. Si bien es un oficio que deja satisfacciones —aseveró—, también es terrible, “porque ser la voz de otros te pone en la mira que paga mal y, en ocasiones, se cobra con la propia vida”, enfatizó Benito Taibo durante la lectura del discurso de su padre. Durante la entrega del Premio Nacional de Periodismo se guardó silencio, pero también se rompió.
Las voces de las indígenas triquis Felícitas Martínez Sánchez y Teresa Bautista Merino, asesinadas el 7 de abril, hicieron eco en el recinto.
Ambas, locutoras de la radio comunitaria La voz que rompe el silencio, fueron reconocidas en la categoría de Orientación a la Sociedad, premio recibido por sus familiares.
“Una voz que rompe el silencio no se puede callar con nada ni con dinero ni con amenazas ni con balas.
Teresa Bautista y Felícitas Martínez rompieron el silencio desde una pequeña cabina para comunicar a su pueblo sobre sus derechos y sobre las violaciones a los derechos humanos de las mujeres”, fueron las palabras con las que Yanira Vázquez, prima de Felícitas, recordó a las comunicadoras oaxaqueñas.
“Si con su muerte —apuntó Yanira— los asesinos quisieron callarlas, les falló el tiro, porque ahora su voz se ha convertido en las voces de más periodistas que sonaran más fuerte y más claro para clamar justicia (...) Hoy exigimos justicia al gobierno de Oaxaca para que castigue a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes y no se obstaculicen las investigaciones, porque sólo provocará que se reclame más justicia.”
Al respecto, Pascal Beltrán del Río, director editorial de Excélsior y premiado en la categoría de Entrevista, recordó a las indígenas triquis como dos mujeres “muy valientes” y lamentó que no pudieron estar en la ceremonia, “porque una mano asesina se los impidió”.
A la ceremonia asistió el presidente del Consejo de Administración del Grupo Empresarial Ángeles, Olegario Vázquez Raña, acompañado de su esposa, María de los Ángeles Aldir. El señor Vázquez Raña recibió, del Consejo Ciudadano, el reconocimiento obtenido por este diario.

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